Casa de puertas abiertas para mujeres migrantes en Bilbao

24/4/2021
Esto no es una intervención social, explica Teo Corral. “Lo nuestro es otra cosa, nos hemos quedado con la parte bonita: ser familia con ellas”.
Una casa de tres pisos en Deusto (Bilbao), en otro tiempo llena de hermanas, a la que ahora le sobraba la mitad de su espacio. Una vocación Vedruna con ganas de más, “con falta de aire”, con “necesidad” de compartir “a otro nivel”. ¿Por qué no armar un nuevo proyecto?, planteó la herma María José Laña al resto.
 
Entonces llegó a Bilbao Teo Corral, de regreso tras varios años en distintos países de África y con jóvenes migrantes en Ceuta. También ella soñaba con vivir en una casa de puertas abiertas a personas migrantes como las que acababa de dejar atrás. “No una casa de acogida, un centro –matiza–, sino un ámbito en el que acoger y ser acogidas nosotras, una comunidad ágil y de poca estructura˝.
 
En enero de 2020 llegaron Fática, procedente de Marruecos, y Estrella, de Guinea Ecuatorial. Y poco después, Virginia, una joven que había trabajado en Ceuta con Teo Corral y que se había trasladado por trabajo a Bilbao. Necesitaba alojamiento para unas semanas, y se encontró convertida en la primera voluntaria en esta casa intercultural de mujeres.
 
Firmaron un convenio con el Centro de acogida Lagun Artean de Bilbao, que les envía a mujeres en el tramo final de su proceso de vivir de forma autónoma. No se trata de completar la intervención, matiza Teo Corral. “Lo nuestro es otra cosa, nos hemos quedado con la parte bonita: ser familia con ellas. Yo soy trabajadora social y hago esa labor con otras personas, pero en casa tenemos otro tipo de relación”. Un modelo de relación similar al que poco después se reproduciría en la Comunidad Vedruna Antonio Machado de Madrid, otra casa de acogida
 
“Me encantaría que hubiera muchas comunidades que lo hicieran, porque es algo fácil, solo requiere disposición a compartir. Ahora que hay tanta necesidad, muchas comunidades lo podrían hacer”, añade Corral.
 
El gran reto es: “¿Cómo construir una situación de igualdad, establecer vínculos de familia?”, se pregunta. “Se trata de hacer todas un proceso de aprendizaje, sin nosotras ser las jefas”, sino todas “corresponsables”. De hecho, aunque la mayor parte de los ingresos salen del sueldo de profesora de María José y de los ingresos de Teo, todas la mujeres aportan en función de sus posibilidades.
 
Otro objetivo es que el proyecto no se encierre en sí mismo, sino que exista un “sentido de ciudadanía” y una implicación activa frente a los problemas del entorno. La idea es hacer de la casa un lugar de encuentro para muchas personas. La pandemia, por ahora, ha obligado a echar el freno, pero la propuesta está sobre la mesa.
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra Política de cookies